LIBERTAD PARA YAKIRI

MUJERES QUE SE DEFIENDEN A LA CÁRCEL
HOMBRES VIOLADORES EN LAS CALLES
¿JUSTICIA?

El día 9 de diciembre de 2013, en la colonia Doctores de la Ciudad de México, los hermanos Luis Omar y Miguel Ángel Ramírez Anaya secuestraron a Yakiri Rubí Rubio Aupart, que iba de camino a encontrarse con su novia.
La amenazan con un cuchillo, la obligan a subir en una moto y la llevan contra su voluntad al hotel Alcázar. En el cuarto N° 27, Yakiri es insultada, golpeada y torturada sexualmente. La viola Miguel Ángel Ramírez Anaya, varón corpulento de más de 90 kilos, quién después de todo, intenta matarla.

Yaki logra defenderse, volteando el cuchillo de la mano de su agresor.
Miguel Ángel Ramírez Anaya resulta gravemente herido, huye en su moto
y muere poco después de salir del hotel.
Yakiri sale del hotel con la ropa desgarrada, llorando y llena de sangre a raíz de las puñaladas infringidas por Miguel Ángel Ramírez Anaya.
Se dirige a una heladería donde le prestan un teléfono para llamar a la policía.

En la Agencia 50 del Ministerio Público ubicada en la PGJDF, mientras hacía la denuncia por violación, secuestro, tortura e intento de asesinato, llega el otro agresor,
Luis Omar Ramírez Anaya ,y la acusa de haber asesinado a su hermano.
Se la imputa de homicidio calificado. La trasladan al penal sin notificarla desconsiderando la veracidad de su acusación, dejando al agresor y cómplice Luis Omar Ramírez Anaya libre y sin cargos. Dos denuncias, una sola detenida: Yakiri.

Al día siguiente, el Procurador General de Justicia del DF, Rodolfo Ríos Garza, antes de la integración de pruebas y sin solicitar el peritaje médico-legal sobre las huellas evidentes de violación que traía Yakiri, determinó iniciar un proceso por homicidio calificado, sin tomar en cuenta el contexto de violencia sexual en el que se dio el deceso del agresor. Además señaló que ella mintió, que no había sido violada, que había entrado al hotel por su propia voluntad y que tenía una relación íntima con su agresor. La irresponsable declaración del Procurador General fue invalidada después por los peritajes conclusivos realizados por la Fiscalía de Delitos Sexuales, cuyos dictámenes oficiales han sido presentados como prueba por parte de la defensa de Yakiri.
Las heridas que presenta Yakiri confirman su versión, según el peritaje criminalístico de la mecánica de los hechos.
Finalmente, Yakiri es conducida al penal de Santa Martha Acatitla donde es amenazada y golpeada. La trasladan al Penal femenil de Tepepan, donde se encuentra actualmente.

¿Por qué protege a los agresores el Procurador Rodolfo Ríos Garza?
¿Por qué no se presenta a la Audiencia el agresor Luis Omar Ramírez Anaya?

Yakiri Rubi es privada de su libertad el 17 de diciembre por el juez Santiago Ávila Negrón, titular del Juzgado 68 de lo Penal. Este juez tiene un proceso abierto en su contra por acoso sexual a Betzabet Perea en el 2011. Además, en el año 2004, fue reprobado en el examen de actualización, en el cual se determinó que Santiago Ávila Negrón presenta “falta de técnica jurídica, omisión de notificar a las partes, falta de motivación e incongruencia en sus resoluciones” (La Jornada, Lunes 16 de febrero del 2004).

SI NOS JUZGAN POR HABER SOBREVIVIDO
¡LA JUSTICIA NOS QUIERE MUERTAS!

Desde la Justicia Feminista sabemos que a las mujeres históricamente nos han impuesto una condición de obediencia a las normas patriarcales entre las que se destaca la violencia sexual como prerrogativa de dominio, es decir, el derecho de acceder a nuestros cuerpos sin NUESTRO consentimiento. Es por ello que a las mujeres se nos castiga cuando nos defendemos, cuando decimos NO y reivindicamos la libertad
y la autonomía sobre nuestros cuerpos.

Sabemos que existe una complicidad evidente entre los agresores sexuales y las instituciones encargadas de impartir justicia, que suelen proteger a violadores y feminicidas y criminalizar a las mujeres, aun tratándose de situaciones evidentes de
LEGÍTIMA DEFENSA, como es el caso de Yakiri.
Nuestras voces son desacreditadas desde el momento en que nos pronunciamos. Tal como hace el Procurador General al declarar que Yakiri miente,
incluso antes de acceder a la evidencia formal del caso.

La libertad de Yakiri significa la garantía de la posibilidad de que todas las mujeres podemos decidir libremente sobre nuestras vidas, de defender nuestros cuerpos de toda agresión.

Por eso afirmamos que frente a cualquier agresión hacia nuestros cuerpos,
¡la defensa es legítima!

A LAS MUJERES QUE SE DEFIENDEN: ¡APLAUSOS!

A YAKIRI: ¡LIBERTAD!


*este es el volante que elaboraron las compañeras que están luchando y gritando en las calles y fuera de las audiencias para mostrarle apoyo a Yakiri y señalar la complicidad entre feminicidas, violadores y la justicia patriarcal.
Ellas, las anónimas, las sobrevivientes. Las que hacen ruido desde afuera, con voz propia e inapropiable. Sin ninguna intención de hablar con los de arriba.

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