No necesitamos hombres que nos protejan. Por la justicia y la autodefensa feminista AUTÓNOMA

No necesitamos hombres que nos protejan porque son ellos quienes nos agreden,
nos violentan y nos matan. Se protege a quienes se supone que no pueden defenderse por
sus propios medios. En el caso de las mujeres, la supuesta indefensión ha significado un
elemento de dominación fundamental. El sistema patriarcal perverso pretende colocarnos
en posiciones de vulnerabilidad y luego ofrece protección. La promesa de protección
viene acompañada del control sobre nuestras vidas y significa el compromiso de
sumisión, postergar, una vez más, el ejercicio de nuestra libertad: ante cualquier intento
de negociación, respondemos y responderemos con un rabioso, rotundo y ruidoso NO!

No queremos ni su protección ni su tutela, condición histórica de la razón
patriarcal. Rechazamos su protección y su violencia, las dos caras de la misma moneda.
Es por ello que desde el feminismo hemos conformado grupos de autodefensa para ser
nosotras mismas, las que con base en la solidaridad, nos defendamos de todas las
agresiones cotidianas. En este sentido, el proceso judicial llevado a cabo en contra de
Yakiri por haberse defendido de un intento de feminicidio y una violación, es
profundamente político. No cabe en el imaginario, ni en las leyes, ni en las instituciones
la posibilidad de que una mujer se defienda y sobreviva de una agresión, menos cabe,
además, que luche por defender con justicia su dignidad y valentía.

Es por ello que Yakiri fue injustamente encarcelada, y es por ello que salimos a
las calles las feministas recalcitrantes, las encapuchadas, las lesbianas, las trans, las
autónomas, las anarkas, y cuanto color y rabia se expresa en estos términos. Nosotras
elegimos la calle y no solo para escrachar, gritar y accionar en contra de los garantes de
la justicia misógina, en contra de los violadores y en contra de todas aquellas opresiones
que vivimos, sino también para construir espacios y propuestas de justicia desde el
feminismo, de deseos colectivos, de proyectos de vida que se alejen de la lógica del
capital y del control estatal.

Por eso mismo rechazamos la vía electoral, porque nuestras vidas y nuestros
espacios no caben en ella. No existe propuesta política partidista que apueste por una
ruptura radical con el sistema político actual, condición necesaria para poder salir de esta
crisis genocida permanente que persigue nuestras vidas.

No vamos a apoyar ninguna propuesta que camine por la vía electoral y sus vicios
corruptos. Las consignas surgidas desde los movimientos sociales que son recuperadas
por parte de los partidos son mera instrumentalización y propaganda vacía. “Por las
mujeres que se defienden y los hombres que las protegen” es un evidente ejemplo de la
higienización de las consignas para hacerlas caber en una urna.

Por todo lo dicho seguimos y seguiremos defendiendo nuestra libertad, nuestra
vida y la construcción de una justicia feminista.

¡Ante la violencia machista, autodefensa feminista!
¡Verga violadora a la likuadora!
¡La defensa no es exceso!


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