nosotras las chuekas

Ay, pero qué cansancio…

Estamos hartas de estereotipos, de violencias, de agresiones, de risitas y silencios incómodos cada que una reclama, cuestiona y actúa. Hartas de un mundo masculino en el que tenemos que pelear con uñas y dientes para ganarnos el respeto. Hartas del taxista que chifla, del mamasita linda, del vecino de enfrente, del compañero machín y la compañera prepotente. De quien nos pregunta si no nos halagan ese tipo de actitudes. Hartas de la eterna llamada a la feminidad. De la heteronormatividad. De tener el papel del sexo débil. Del solidario con las feministas pero que nunca se ha planteado cómo va a romper las estructuras que él representa. De los listillos y listillas de todos los colores que piensan que acabar con el patriarcado es un objetivo secundario, o que la misma revolución social terminará, asi, a golpe de magia, con todo este aparato. Como si fuera tan fácil, ¿verdad?

En esto del patriarcado resulta que todas salimos perdiendo. Las que siempre fuimos sometidas, los que jamás quisieron perder el control. Y lo más gracioso es que sólo una parte de toda esa bola sometida se da cuenta de que construir un mundo nuevo empieza por construir una sociedad sin opresiones. Sin esa construcción y aunque la revuelta popular triunfara, las mujeres seguiríamos estando en el mismo lugar que intentamos reventar desde hace siglos.

Entendemos el patriarcado como un sistema de valores en el que lo masculino está por encima de lo femenino. A nuestro modo, intentamos romper con esas estructuras de poder, algunas visibles y otras no tanto, que tenemos que comernos a todas horas todos los días. Acabar con esas formas de dominación y opresión, de las que el patriarcado es sólo uno de muchos ejemplos, será el eje fundamental de nuestro trabajo. Y será a través de esa forma de entender el mundo de la que partiremos a la hora de producir contenidos o materiales.

Qué vamos a hacer para no estar tan cansadas

Damos por abandonada esta postura pasiva que desde el patriarcado nos han querido imponer. Somos mujeres en lucha, guerreras armadas con cámaras, grabadoras, palabras, imágenes. Mujeres que trabajamos por nuestra liberación en el mundo real y el virtual. Mujeres en contra de los monopolios informativos y los medios masivos de comunicación que envenenan nuestras cabezas con falsas ideas sobre el mundo e intentan convencernos de que el capitalismo es el único sistema en el que podemos ser felices. No es cierto, el capitalismo nos vende una idea de falsa libertad en la que todas nuestras elecciones ya han sido computarizadas y convertidas en estadísticas y estudios de mercado. Queremos participar de la destrucción de esta niebla de tantos siglos.

Queremos reventar ese feminismo institucional que quiere que las mujeres se sientan iguales que los hombres. No somos iguales cantan por ahí unas compañeras y las chuekas pensamos lo mismo, porque luchamos por un feminismo autónomo. No lo somos, no queremos ser igual que ellos, no queremos esa falsa equidad e igualdad que nos venden. No nos sentimos mejor sabiendo que cada vez más mujeres ingresan a los campos de explotación llamados trabajos asalariados, ni el control de la natalidad, ni el derecho al voto, ni que hay mujeres dentro de los cuerpos represivos como ejército y policía. Nos interesa participar en ese cambio que gritamos y coreamos en cada marcha a la que asistimos. Las chuekas sueñan con cambiar el mundo, que las mujeres dejen de tener miedo y tomen las riendas de su propia vida.

Orgullosamente nos nombramos violentas, porque estamos dispuestas a defendernos. Creemos que como mujeres tenemos el derecho y la obligación de luchar contra un sistema que nos oprime en nuestras casas, en la calle, en nuestros espacios de lucha. Porque una agresión machista es una agresión fascista, no toleraremos actitudes sexistas, homófobas, ni lesbófobas; insistiremos en el uso de un lenguaje no sexista, no opresor y nos defenderemos con uñas y dientes de quien nos venga a atacar. Nadie tiene derecho a abusar de nosotras.

Desde esta página y nuestro accionar político queremos construir un feminismo activo y participante que se enlace con otras luchas hermanas. Respetamos y saludamos las luchas anticapitalistas de abajo y a la izquierda. Todas las que están en contra del estado, las que quieren derrumbar muros y tiranías, las que construyen autonomía y dignidad, las que luchan por la libertad de las personas, los animales, la tierra. En ese entendido, nuestro trabajo se desarrollará alejado de instituciones y partidos y organizaciones ligadas a partidos.

Creemos en la necesidad de hablar desde la humildad y el respeto, pero con sinceridad. Porque acabar con el sistema empieza por transformar el mundo en el que vivimos, el nuestro, el chikito, el que tiene ojeras por la mañana y a veces nada para comer en el refri. Y para entendernos, debemos aprender a hablar otra vez, sin caretas, a decir las cosas como son aunque duela y al principio no se entienda. A respetarnos desde nuestras diferencias y a no juzgarnos, a intentar entender dónde está parada cada quien y cuál ha sido el camino que le llevó a elegir esa u otra forma de lucha. Esto no quiere decir (ni mucho menos) que nos vayamos a tragar cualquier idea, queremos trabajar desde el respeto, la afinidad y una conciencia mínima de reconocimiento del patriarcado como uno más de los enemigos a derrotar, si no partimos de esta base, no estamos dispuestas a mantener relaciones políticas de trabajo con ningún colectivo, grupo o individua o individuo.

Por esas mismas razones creemos en la necesidad de aprender a crear crítica constructiva. Creemos que de nada sirve la crítica si no tiene la finalidad de hacernos crecer y sentirnos más fuertes una vez más desde el respeto. Entre todas y todos nos tenemos que ayudar. El camino es largo y el enemigo grande, ¿cuál es la necesidad de hundirnos entre nosotras?

Son varios los motivos que nos han llevado a abrir esta pequeña y humilde ventana virtual. Uno de ellos es la necesidad de crear un espacio donde se oiga-lea-vea nuestra voz. La nuestra y la de todas aquellas personas que compartan nuestra forma de ver el mundo. Cuantas más voces suenen más amplia será la revolución que logremos. Por el momento no vamos a tener publicación abierta, pero daremos cuentas y contraseñas a quienes quieran colaborar con nosotras, pero en un futuro (esperemos no tan lejano) esta página será de publicación abierta. Pero eso si, que quede claro, las chuekas sacarán sus tijeras y eliminarán (de tajo) cualquier participación que no respete los principios ya planteados.

Otra necesidad es la de compartir saberes y herramientas. No creemos en propiedades privadas, sino en construcciones colectivas de conocimiento y pensamiento. Todos los materiales que encuentres acá podrás usarlos libremente. Si quieres darnos crédito está muy bien (por ejemplo en el caso de videos o publicaciones escritas) pero en realidad, no nos interesan las autorías ni los reconocimientos públicos. Toma todo lo que te sirva, moldéalo, rehazlo…

En esta página vamos a escribir mujeres, así que encontrarás que varias de nosotras vamos a nombrar nuestro mundo en femenino. Es nuestro intento de representarnos, de olvidar tantos siglos de invisibilización. Lo que no se nombra no existe y nosotras existimos y nos nombramos como lo que somos, mujeres y en femenino.

Y sin más, te damos la bienvenida. Siéntete como en tu casa y cualquier comentario, pues ya sabes, haznoslo saber o llegar a nuestro correo:

chuekas@riseup.net

6 Responses

  1. Hola Compañeras, queremos compartirles este pequeño texto que escribimos en relación a los escraches en la Catedral en los Encuentros Nacionales. Para hacerlo circular, discutirlo, etc. Gracias, salud y resistencia!!!

    COMUNICADO GRUPO MALEZA
    13 de Septiembre de 2013

    Acerca de nuestra lucha feminista en las calles

    Compañeras, queremos expresarnos en torno a un tema que nos viene generando una creciente preocupación a lo largo de los últimos Encuentros Nacionales de Mujeres: el escrache a la catedral.
    Como sabemos, año a año, en el contexto de los ENM, la marcha significa la culminación de tres días cargados de la intensidad del intercambio en los talleres, y para la mayoría de nosotras, es también el momento cúlmine para manifestarnos a favor de la conquista de derechos, como la legalización del aborto. A la vez, significa un palazo simbólico al patriarcado, ya que vamos con nuestros cuerpos rebeldes, caminando los territorios a lo largo y ancho del país, llevando la desobediencia por las calles, gritándosela en la cara a quienes quieran oír y a quienes no. También, alterando la geografía de barrios, pueblos y ciudades. Todo muy hermoso, nos alienta a seguir dando pelea y llena de energía nuestro espíritu revolucionario y todo alcanza su máxima expresión en el ya clásico escrache a la catedral de cada ciudad.

    Ante todo, caracterizamos los escraches a la catedral de una forma positiva, siempre aguardamos ese momento cúlmine de lo cúlmine, casi ritual, donde las brujas del medioevo nos encarnan y ansían la luz de las iglesias que iluminan porque arden.
    Pero los escraches a las catedrales de cada lugar, se vienen dando de una forma que nos despierta un alerta, y que sería por lo menos irresponsable desoírla y más aún, no socializarla entre las miles de compañeras de lucha.

    Cada año, en ese acto subversivo ponemos nuestros cuerpos, en remera, en tetas, pintadas, despintadas, con aerosoles, pañuelos, carteles, banderas, volantes, cantos, performances, lo que esté al alcance. Y gozamos en reírnos y despreciar esa institución, la institución que por excelencia encarna la dominación de nuestros cuerpos, la conquista de nuestras subjetividades.

    Ahora bien, suena una alerta que es: cuidado. Cuidado con nuestras prácticas, cuidado con no perder de vista nuestros objetivos de lucha, nuestras convicciones feministas, y por qué no, cuidado con no perder el horizonte ético de igualdad con el que soñamos. En este sentido, aerosolear los rostros de las y los católicos fervientes que hacen de barrera, manosearles la pija a los varones, y cualquier otro acto de abuso para con sus cuerpos físicos nos parece al menos, un llamado de alerta para pensar.
    Pensarnos puntualmente en relación a los roles que adoptamos, si realmente nos interesa crear sentidos políticos desde ahí, desde la intervención y conquista de los cuerpos de nuestros enemigos. Puntualmente, aunque podamos leer esos cuerpos entrelazados en términos de muro fascista que atenta contra nuestras vidas y así lo viene haciendo durante siglos, aunque leamos en esos cuerpos a todos los cerdos del patriarcado juntos, a los proxenetas y clientes, a los golpeadores y asesinos, a los pajeros, a los que deciden por nosotras, ciertamente, no nos parece esa la mejor práctica.

    Los motivos son diferentes, y los resumimos a continuación.

    El primer motivo, bien superficial. No nos parece correcto intervenir los cuerpos de los defensores de la catedral porque consideramos que estas personas pertenecen a grupos de poder muy fanáticos y realmente estimamos posible que atentar contra un cuerpo indvidual en vez de contra el cuerpo simbólico que defiende puede desencadenar de un momento a otro un brote violento y porqué no, asesino, por parte de cualquiera de los miembros, lo cual sería exponernos sin necesidad a una tragedia. Alguna de nosotras podría salir lastimada, alguna de nosotras podría morir, y además de perder una compañera en términos afectivos y de subjetividad, implicaría que la situación nunca fuera leída, más allá de los círculos feministas militantes, más que como un retroceso simbólico en la lucha de los ENM. Al menos desde Maleza no necesitamos mártires para luchar.

    El segundo motivo, más profundo e ideológico. No nos parece intervenir los cuerpos de los defensores de la catedral porque consideramos que ello implica reproducir las prácticas de abuso y desigualdad contra las que luchamos día a día por erradicar, incluso de nosotras mismas.
    Que no se entienda mal, no estamos en contra de la violencia, no creeemos que un pacifismo por las buenas sea la solución de nada, nunca lo fue ni lo será. Pero pensamos que la violencia tiene que estar dirigida hacia las instituciones y no hacia los cuerpos de los sujetos. Si bien las personas encarnan las instituciones, no hay duda de ello, no creemos que eso sea motivo para atentar contra ellas. Si realmente confundimos los cuerpos vivos con las instituciones que representan, corremos serios riesgos de caer en esencialismos biologicistas de personas sin solución de cambio, lo que llevaría intrínseco los mismos modos fascistas y racistas contra los cuales nos manifestamos. Con “esencialismos biologicistas” queremos decir que no creemos que haya personas que tengan un “gen de derecha” como para considerar eliminarlas. Nosotras creemos en la posibilidad de cambio de las personas y las sociedades, en la capacidad de revolucionarnos, individual y colectivamente. Y vamos por la liberación de la especie humana. En este sentido, no nos interesa reproducir las lógicas opresivas que los fachos ejercen con nosotras, porque eso nos significaría entregarnos al encierro de la dialéctica de la desigualdad. No nos calienta ni un poco ponernos la capucha del verdugo para gozar soltarle la guillotina en la cabeza a un cerdo patriarcal: la institución no muere de esa manera.
    Si estamos de acuerdo en que militamos para cambiar el mundo, el mundo lo cambiamos cambiando a la gente, y el contexto de la marcha del ENM no es el lugar para hacerlo con prácticas que nos exponen a sufrir/reproducir violencias. Cada vez que ellos deciden actuar contra nuestros cuerpos, no lo hacen con aerosol y fibrones de colores.

    Esperamos con este comunicado, llamarnos a la reflexión sobre nuestras prácticas.
    Que detenernos a pensar no implique más que su opuesto, un estímulo para seguir moviéndonos cada vez más, pero de manera revolucionaria: alentando la pasión y la creatividad, sin reproducir los vicios del sistema patriarcal y capitalista que pretendemos destruir.
    Porque cada día sigamos tejiendo más y más redes de lucha, amistad y cuidado.
    Por la revolución en las calles, en las casas y en las camas.

    Afectuosamente,

    Grupo Maleza

    Para quienes no nos conocen, les contamos que somos un grupo de mujeres feministas anticapitalistas, autodenominado Maleza. Surgimos como grupo a partir de la experiencia del XXIV ENM de Tucumán, en octubre de 2009, cuando decidimos continuar y profundizar la lucha despertada en los Encuentros, desde los lugares y posibilidades de cada una.

    https://www.facebook.com/grupo.maleza
    http://malezagrupo.blogspot.com.ar/

    17 septiembre, 2013 at 10:41 pm

  2. SP

    Muy buen escrito!! que alegría leerlas!! :)

    22 julio, 2013 at 10:18 pm

  3. ke lindo encontrarnos tan afines tan a la distancia!! lindas palabras las de ustedes. desde aki, la periferia platense (capital de la kapital argentina) les abrazo muy fuerte!! ya andaremos por esas coordenadas para compartir, encontrarnos y a seguir activando!! :)
    saluuu y (A)legría

    20 febrero, 2013 at 8:53 pm

    • brujas

      ei niñx monstrua! un placer descubrirte!! continuaremos conspirando… y ojala nos topamos pronto

      28 febrero, 2013 at 8:56 am

  4. brenda

    una felicitacion por la lucha, y un saludo cordial de una que quiere alzar la voz.

    27 junio, 2012 at 7:14 pm

    • magdalena dubois

      Gracias, Brenda, por la felicitación y el saludo.
      Es bueno decir lo que una piensa y defenderlo con uñas y dientes (o tijeras, je), aunque luego es difícil, así que ánimo con esa boquita alzada y cualquier cosa, por acá andamos.
      Saludos combativamente antipatriarcales

      25 julio, 2012 at 2:15 am

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